La naturaleza no perdona a quien no la respeta

Publicado el 16-09-2010 en Medio Ambiente, Medio Ambiente, Naturaleza Misionera

Publicado el 09 de Septiembre de 2010, en Primera Edición.
y el 11 de septiembre de 2010 en El Paranaense

Por Héctor Horacio Dalmau (*) –  Diputado Nacional ( M.C).

Señora Presidente

Cuando hace casi cinco décadas los máximos representantes de cuatro gobiernos fácticos, de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, acordaron planificar el escalonamiento de los ríos Paraná y Uruguay, para hacerlos totalmente navegables, jamás pensaron de que en las décadas siguientes estallaría la “Fiebre de la Soja” y el escenario de la alta Cuenca del Plata y del Sur de la Cuenca del Amazonas, cambiaría tanto y tan desfavorablemente y que de aquellas selvas, que hacían que llueva tanto no quedaría nada .

Esta planificación sin dudas en aquellos tiempos concordaba con la cantidad de precipitaciones promedio que existían por entonces, en la región donde nacen los grandes ríos cuencaplatinos que son los que aportan caudales al Río de la Plata.

Por desgracia, afiebrados por las ganancias que otorga la soja, las selvas fueron taladas casi totalmente en los ocho estados brasileños y  en gran parte del Paraguay, y así es como hoy de aquellos hasta más de cuatro mil milímetros de precipitaciones anuales que alimentaban a todos los ríos, en estos tiempos sólo se registra entre en 35 y 40% de las mismas, afectando severamente al esquema hídrico que ya ha presentado bajantes inusitadas, que hasta han secado las Cataratas del Iguazú, y como es sabido cada gota que falta en los colectores y sus tributarios se siente en el río descubierto por J, D. de Solís.

Cuando las ambiciones humanas rompen los equilibrios de la naturaleza, se producen siempre mutaciones graves y hasta irreversibles, como ocurriera con el Mar Aral, en la actual Kazajstán, el cual por la construcción de represas en los ríos que le proveían caudales, se ha secado totalmente.


Como muestras de los que nos está pasando, y a manera de alerta, me permito graficar situaciones vividas en nuestros ríos Iguazú, Paraná y Uruguay en estos años.

Las fotografías publicadas por distintos medios son la demostración más evidente, de que al llover mucho menos, y las aguas que deberían bajar a nuestro territorio son frenadas por medio centenar de represas por un Brasil, que en la región donde nacen los colectores del Río de la Plata, tiene hoy 103.000.000 de habitantes, que dentro de diez años (2.020) serán casi 130.000.000, y en el 2080, unos 206.000.000, con miles de kilómetros cuadrados de sembradíos que deben ser regados, miles de industrias y un sistema navegable desde Itaipú hacia el Norte de casi 2.000 kilómetros. No es de locos pensar que la experiencia de la ex Unión Soviética se puede repetir en nuestro suelo, para lo cual creo necesario graficar esa posibilidad, con imágenes de hechos producidos en la última bajante del Río de la Plata.

Esta síntesis Señora Presidenta habla a las claras de lo nefasto que nos resultaría a los argentinos construir más represas, como las que a Usted entusiasman, es decir Corpus, Panambí- Roncador y Garabí.

Sus funcionarios me eximen que le hable de los enormes impactos ambientales que deberemos sufrir por esas obras habida cuenta de las fundamentaciones realizadas por el Jefe de gabinete de Ministros Dr. Aníbal Fernández y el Señor Canciller, Héctor Tímerman, para evitar la construcción del pequeño dique sobre el Ayuí Grande, que teniendo la misma singularidad geográfica que las que Usted acordara con su par brasileño produce impactos, ciento veinticinco veces menores que aquellas, y no afecta al “Río de los Pájaros”, como para crear un conflicto con la República Oriental del Uruguay,  porque vuelca sus escasos cuarenta metros cúbicos por segundo en el río Miriñay y éste en el embalse de Salto Grande, es decir que en ese esquema, sería como volcar un kilo de arena en el Sahara.

Ahora bien, lo que sí puede resultar una verdadera hipótesis de conflictos con el país de Artigas, es el hecho de que se retendrían con ambas represas, más de diez mil millones de metros cúbicos de agua, que sin dudas llevarán en poco tiempo al escenario de las costas uruguayas y entrerrianas como a las del estuario a asemejarse a lo que le he mostrado en Asia, gracias a las represas ordenadas por Nikita  Khrushchev.

No creo que hagan falta más comentarios para decirle Señora. Que en Ud. está defender la posibilidad de que nuestros ríos sigan siendo ríos y que la Pampa Húmeda, no se transforme en Pampa Seca.

(*) Maestro Normal Nacional.
Ex Subsecretario de Ambiente Humano de la Nación.