Sobre la ley de Ordenamiento Territorial de Bosques de Misiones

Publicado el 26-01-2011 en Medio Ambiente, Naturaleza Misionera

Autor: Luis Alberto Rey

Publicado en: “Los que se van

El jueves 2 de setiembre de 2010  se aprobó en la Honorable Cámara de Representantes, por unanimidad, la Ley de Ordenamiento y Conservación de Bosques nativos de Misiones, de esta manera el Gobierno de Misiones “cumplió” con la ley nacional de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos Nº 26.331 ( también conocida como Ley Bonasso)

Esta Ley misionera, sin embargo plantea una serie de interrogantes sobre el futuro de la Selva Misionera (o Bosque Atlántico del Alto Paraná, tal su nombre específico) en su conjunto o integralidad, es decir garantizando la continuidad de todas las comunidades animales y vegetales que se desarrollan en ella, más aún siendo este, el sistema de mayor biodiversidad de la República Argentina.

Las objeciones técnicas radican en la falta de un seguimiento específico de lo normado por la ley nacional de presupuestos mínimos en lo referente a los Criterios de Sustentabilidad, al brevísimo tiempo entre su presentación y aprobación, a la falta de participación de todos los sectores involucrados y a la no complementación jurídica con otras leyes vigentes de protección ambiental.

Por lo tanto podrían plantearse objeciones legales o incluso hasta la posibilidad de accionar contra la misma, como seguramente se hará para Leyes similares en las Provincias de Córdoba y Corrientes.

Principales objeciones

A.- Criterios de Sustentabilidad

La Ley Nacional Nº 26.331 hace constar en un anexo 10 criterios de sustentabilidad que deben respetarse indefectiblemente para realizar el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos por parte de las Provincias.

Aclarando específicamente que “los criterios de zonificación no son independientes entre sí, por lo tanto un análisis ponderado de los mismos permitirá obtener una estimación o valor de conservación de un determinado sector”.

En esta área es donde se encuentran las mayores falencias de la ley misionera.

Resumiendo los ítems planteados por la ley de la Nación, los mismos resultan ser:

1º Superficie, definido como el tamaño mínimo de hábitat disponible para asegurar la supervivencia de las comunidades vegetales y animales.

En Misiones, la matriz vegetal selvática conforma el hábitat para muchas comunidades de animales. En el vértice de la pirámide nutricional hay especies de carnívoros que requieren enormes áreas continuas para mantener una población viable, de forma de asegurar su supervivencia, indudablemente se destacan los casos del Yaguareté y del Águila Harpía.

Ambos, por otro lado, son Monumentos Provinciales (Ley Nº 2589 para el primero y Nº 3320 para la segunda) y por suerte están presentes en Misiones.

Estas especies además se consideran “especies paraguas” porque precisan de un territorio muy extenso para vivir, por ello pueden ser usadas como indicadores en la planificación y monitoreo de acciones de conservación, dado que si somos capaces de preservar poblaciones viables de estas especies, estaremos preservando, también hábitat suficiente para otras numerosas especies que necesitan de un territorio menor.

El área necesaria para mantener poblaciones viables (cerca de 150 individuos) de “especies paraguas”, para el Águila Harpía requiere de 750.000 hectáreas de selva continua, en tanto que el Yaguareté de 525.000 hectáreas, como se puede apreciar estamos conservando casi lo justo, pero tendiendo a la fragmentación de las áreas selváticas, con lo que estas especies comienzan a salir de su hábitat, para realizar incursiones en el caso del yaguareté ,sobre el ganado de cría (menor y mayor) con su consecuente eliminación de un modo o de otro.

Se puede observar que los herbívoros requieren de mucho menor superficie (y de allí el concepto de “especies paraguas”que reciben los superpredadores) una población estable de Tapires o Mborevies necesita de 38.136 ha., el Venado Pardo de 9.574 ha., el Coatí de 3.680 ha. y los pecaríes, un poco más de 3.500 ha. para el “de collar” y algo menos de 3.000 para el “labiado”.Estas cifras son mencionadas a modo ilustrativo y provienen en muchos casos de estudios realizados en países vecinos sufriendo variaciones según el autor pero deberían haber servido de guía en este ordenamiento.

Si no se garantizan estos espacios, se fragmenta la selva, no existen corredores biológicos que permitan su tránsito, se cazan los alimentos de los predadores, el futuro del conjunto de la biodiversidad y de los Monumentos Provinciales está, cuanto menos, en peligro.

Técnicamente no es lo mismo resguardar un millón de hectáreas de selva en forma continua, que por ejemplo en tres fragmentos, divididos por rutas, por pueblos o zonas de cultivo, porque inexorablemente las grandes especies irán despareciendo.

Analizando la serie de imágenes satelitales de los últimos 15 años se nota perfectamente lo descripto, el eje de conservación Norte – Sur, entre los lindantes Parques Nacional Iguazú y Parque Provincial Urugua-í, conectado con el Parque Provincial Salto Encantado del Valle del Cuñá -Pirú, tiende decididamente a escindirse sobre el eje de la Ruta Nacional Nº 14, especialmente en el área que va desde las ciudades de San Pedro a Aristóbulo del Valle, donde la brecha se hace cada vez más amplia.

Esto es de singular importancia porque de esta forma va quedando aislada y rodeada de cultivos la Reserva de Biosfera Yabotí, en el oriente provincial.

Esto coincide con la terminación de la pavimentación de la citada arteria y la colonización agrícola que se fue llevando a cabo.

En tanto que en el eje Este – Oeste la brecha que se va abriendo en la selva especialmente sobre la Ruta Provincial Nº 17 (Eldorado – B. de Irigoyen) también secciona la conectividad selvática de las áreas conservadas del Norte provincial (P.N. Iguazú y P.P. Urugua-í) con las del Sur (P.P. Salto Encantado del Valle del Cuñá -Pirú), especialmente en la Sierra Central de Misiones (Pozo Azul) hacia el Paraje Dos Hermanas, un área de intensa colonización, intrusada sobre tierras privadas, y donde el Gobierno Provincial está tratando de regularizar la tenencia precaria de la tierra, en manos de pequeños productores esto se vuelve evidente a pesar de hallarse en el corazón del conocido “Corredor Verde”.

Asimismo en el tramo de Pozo Azul a B. de Irigoyen (Ruta Provincial Nº 17) y el tramo de la Ruta Provincial Nº 20 (Pozo Azul a San Pedro) y la nueva traza de la Ruta Nacional Nº 14 entre San Pedro y Dos Hermanas, todas áreas de intensa colonización sobre tierras públicas y privadas, y prácticamente se secciona al área norte de conservación con la Reserva de Biosfera Yabotí, en el este de Misiones.

Con la pavimentación de la Ruta Provincial Nº 19 de Wanda a Andresito (que atraviesa todo el Parque Provincial Urugua-í) y la pavimentación de la Ruta Provincial Nº 101 de Andresito a San Antonio y B. de Irigoyen se cierra todo un circuito, importante para la comunicación de las localidades siempre postergadas, pero indudablemente se va viendo como un efecto aparejado la colonización de las tierras vecinas, para agricultura, con desmontes y separación de la Selva, con cada vez más imposibilidad de interconexión.

Sin interconexión mediante corredores biológicos el aislamiento y la fragmentación de la Selva será una realidad y se está todavía a tiempo de actuar, porque como se mencionó el propio Estado Provincial está tratando de coordinar y legalizar a los pequeños productores, en estas tratativas, y tendría que ponderarse y analizarse la temática de dichos corredores.

2º) Vinculación con otras comunidades naturales para obtener un gradiente ecológico completo. Este es un criterio importante dado que muchas especies de aves y mamíferos utilizan diferentes ecosistemas en el año.

Criterio a tener muy en cuenta para Misiones, si tomamos a las aves, en la provincia viven más de la mitad de las especies de aves de toda la Argentina, lo que demuestra una biodiversidad excepcional, en números de trazo grueso de 1.000 especies de aves conocidas para Argentina mas de 500, es decir la mitad, viven en Misiones, cada una con sus requerimientos especiales de hábitat. En cuanto a los mamíferos casi un 35% del total del país, viven en Misiones y también para los peces de agua dulce casi la mitad del país se desarrolla en los grandes ríos y arroyos de la Provincia.

Y no solo con los animales, en relación a su tamaño Misiones posee también la mayor biodiversidad vegetal de la Argentina, ya que hasta la actualidad se han registrado 2.975 taxones específicos o inferiores de plantas vasculares, es decir un 28% del total de Argentina .

País que por otro lado en su enorme extensión alberga casi todos los climas y suelos y con ello se determinan grandes Ecorregiones, la Administración de Parques Nacionales establece 20 de ellas que vale mencionar para poder imaginarse el tesoro que representa Misiones (Chaco seco, Chaco Húmedo, Delta e islas del Río Paraná, Esteros del Iberá, Campos y Malezales, Pampa, Espinal, Monte (de sierras y bolsones), Monte (de llanuras y estepas), Prepuna, Puna, Altos Andes, Bosque andino, Bosque Patagónico, Estepa patagónica, Mar argentino, antártica, Islas Malvinas e islas insulares, Selva de Yungas y Selva Paranense).Está última sin contar un pequeño sector del norte correntino sonde llegan sus isletas y las estrechas fajas de selva en galería que incluso incursionan mas al sur, solo es exclusiva de Misiones en la Argentina.

Pensando en la pequeñez que representa Misiones, con tan solo 3 millones de hectáreas, lo que significa apenas el 1,1% de la superficie total del país, se puede deducir la enorme riqueza en biodiversidad local y de aquí la importancia que tiene su conservación

3º) Vinculación con las áreas naturales protegidas existentes e integración regional, es un factor de complementariedad de las unidades de paisaje y la integración regional para mantener las áreas naturales protegidas e importantes corredores biológicos que las vinculen.

Este ítem es un factor clave para la conservación integral en Misiones, tal como se viene explicando, derivado de la alta complejidad del sistema biológico.

Asimismo la Selva no es toda igual, existen regiones con áreas bien definidas y características únicas, lo que las hace diferentes, para hacer el análisis más simple, tomaremos solo la clasificación del botánico Raúl Martínez Crovetto donde distingue en la Provincia Fitogeográfica Subtropical oriental, dos sectores: Un Sector Misionero y un Sector Planaltense, dentro de la Provincia de Misiones.

Pero dentro del Sector Misionero distingue 6 Distritos diferentes, a saber 1) Distrito de los Laureles, en la vertiente selvática del Río Paraná, por el predominio de este tipo de árboles sobre el conjunto, 2º) Distrito del Palo Rosa, en el N.O. de la Provincia, caracterizado por la presencia de este imponente árbol que puede alcanzar 45 metros de altura, siempre asociado a palmitales naturales de Euterpe edulis, la elegante palmera de la que se obtiene de su cogollo ,un delicioso manjar, 3º) Distrito de los Helechos Arborescentes, en la vertiente del Río Uruguay, caracterizado por la presencia de estas espectaculares plantas, que de lejos se asemejan a palmeras de 5 ó 7 metros de altura, verdaderos fósiles vivientes, conviven con los árboles de la selva, 4º) Distrito del Urunday, en el sur de la provincia, muy influenciado por la característica de los suelos, donde encuentra espacio esta especie típica del Chaco Húmedo, para “pegar” un salto y aparecer en Misiones, solo en estos suelos casi superficiales, de duro basalto, en determinados lugares también reaparece el Curupaí e incluso el Tatané 5º) Distritos Fluviales (subdistritos paranaense y uruguayense) selvas en galería de los grandes cursos de agua, con la presencia de las grandes Tacuaras, el Ambaí, árbol considerado medicinal, que conforma una rara simbiosis con hormigas del género Azteca que la protege, y 6º) Distrito de los Campos, que no son solo la antesala al malezal correntino, sino una entidad única, llena de endemismos y rarezas vegetales y animales. En el sector Planaltense, mas alto y fresco, se caracteriza por la presencia de la maravillosa Araucaria angustifolia, conífera nativa, que crece generalmente acompañada por manchones de Yerba mate silvestre.

Esto hace que además de resultar Misiones un lugar muy pequeño, aún dentro de él, se puedan diferenciar 7 lugares totalmente diferentes y muy caracterizados, una verdadera maravilla desde el punto que se la mire.

Por otra parte el especialista Kenton Miller fijó criterios para lograr una conservación integral, priorizando áreas núcleos o intangibles fundamentales para mantener las especies co-evolucionando con el medio ambiente natural, a este ítem se podría agregar las Áreas con alto potencial para ser protegidas o áreas núcleos potenciales, las áreas que necesitan evaluación y las áreas satélites que sí están conectadas realmente tienen una gran importancia potencial.

Luego hay que contemplar desarrollar las áreas de amortiguamiento, donde se acepta cierta actividad antrópica, como una transición hacia las áreas de usos sustentables (agricultura, forestación, ganadería) en un gradiente lógico, unidos por corredores biológicos, fundamentales para el intercambio genético y prevenir el aislamiento y la endogamia de las zonas núcleos.

Es decir que se recomiendan diversas formas de acción, para poder hacer uso del suelo en las diversas alternativas productivas, por parte de los habitantes locales, pero previniendo mediante la constitución de corredores principales, que conectan las áreas núcleos, los corredores secundarios, que conectan las otras áreas prioritarias con los corredores principales o con las áreas núcleos, las expansiones laterales de los corredores, para conectar “trampolines ecológicos” que no están en el camino de las zonas núcleos y los corredores potenciales, alternativos, cuando otro tipo de corredores no son viables o que conectan con otras ecorregiones.

En tanto que las áreas estratégicas para la conservación de la biodiversidad están constituidas por una serie de pequeñas áreas, que aunque no lo suficientemente resilientes por estar aisladas, pueden jugar un rol estratégico en la conservación de la biodiversidad, allí están los trampolines ecológicos, ubicados a menos de 50 km de un área prioritaria y las áreas aisladas, localizadas a más de esa distancia y pueden resultar especialmente aptas como sitios para aves en migración por ejemplo o para conservar endemismos o especies raras (Visión de Biodiversidad de la Eco Región Bosque Atlántico del Alto Paraná WWF – F. Vida Silvestre).

Aparte de todas las singularidades biológicas, es necesario destacar el papel crucial de los bosques en la conservación de los recursos hídricos, que hace que también se haga necesario identificar las “cuencas hídricas prioritarias” y es absolutamente imprescindible su identificación y conservación.

Pero en la citada ley provincial solo se pintó con Rojo (intangible, zona núcleo) a las Áreas Naturales Protegidas ya existentes y no se formuló ningún tipo de corredor biológico primario, secundario, trampolines ecológicos, etc. tal como se lo describe en los puntos anteriores.

Y si bien es mucho lo realizado por la Provincia de Misiones en materia de conservación, por citar a una sola fuente, que recomienda resguardar sitios ecológicamente valiosos, la Delegación Regional Técnica de la A.P.N. menciona no menos de 60 áreas de especial interés biológico que no están preservados y deberían serlo.En realidad los primeros listados están disponibles desde 1996 cuando Rolón y Chebez en su linbro “Reservas Naturales Misioneras” editado por la Biblioteca Universitaria de la UNAM con el apoyo del Ministerio de Ecología enumeran decenas de áreas que faltan proteger exponiendo sumariamente los motivos que recomiendan su conservación ,lista que en el 2005 actualiza uno de los autores( Chebez, 2005) en la Guia de las Reservas Naturales Misioneras. Tomo 3 . Nordeste donde enumera 57 sitios.El manual de identificación de las AICAS( Áreas de importancia para la conservación de las aves) editado por Aves Argentinas en 2005 también enumera muchas áreas valiosas. Es decir no hay escasez de fuentes si se desea completar el muestrario de reservas naturales de Misiones que amparen su biodiversidad.

4º Existencia de valores biológicos sobresalientes, resultan elementos raros o poco frecuentes lo que su presencia otorga al sitio un alto valor de conservación.

En Misiones estos lugares recomendados en los criterios de sustentabilidad de la ley 26.331, no aparecen especialmente mencionados o remarcados aunque sean altamente calificados.

Para poner dos ejemplos de los casi 60 sitios que merecen protegerse, la ampliación del Parque Provincial Cruce Caballero, en el área del Valle del arroyo Alegría, lo que garantizaría la conservación de las imponentes Araucarias nativas, con su fauna asociada, el Mono Aullador rojo o Carayá Puitá, las aves coludito de los pinos y el batará pecho negro y la rara ranita verde enana.

También de absoluta prioridad se destaca la ampliación del P.P. Teyú Cuaré, en San Ignacio y zona de amortiguación, verdadero sitio de endemismos misioneros, como la extraordinaria Palmera enana o Pindocito y el árbol Urunday blanco, o endemismos únicos en el mundo, como una gramínea: Mesosetum comatum y una labiada Lippia lupulina, entre otras.

Y así podríamos seguir nombrando lugares especiales no contemplados y marcados en Rojo en el O.T. de Bosques de Misiones y cuya efectivización no parece prioritaria.

5º Conectividad entre ecorregiones, los corredores boscosos y riparios garantizan la conectividad y el desplazamiento de las especies e impiden la insularización de las Áreas Naturales Protegidas y la endogamia de las especies dentro de la misma.

Un nuevo punto o criterio de sustentabilidad de la ley Nacional que es clave para Misiones, estaba expresamente contemplado en la vigente Ley Nº 3.631, con la creación del “Área Integral de Conservación y Desarrollo Sustentable”, más conocida como “Corredor Verde de Misiones” que hacía especial énfasis en la conectividad de tres grandes áreas en conservación, las del Norte integrada por el P.N. Iguazú, el P.P. Urugua-í y otros más chicos, con la Reserva de Biosfera Yabotí en el Este y por el sur el P.P. Salto Encantado del Valle del Cuñá Pirú y mientras se protegía la biodiversidad, se garantizaba el paisaje y con ello el turismo.

Toda esta área involucrada es denominada en términos geográficos como “Altas Cuencas”, es decir que conservando la matriz selvática también se preserva casi toda el agua superficial de Misiones.

Además fijaba pautas concretas de desarrollo sustentable y una coparticipación ecológica especial para los Municipios involucrados ( Ver “La Selva Misionera: Opciones para su conservación y usos sustentables”, J. García Fernández, R. Burkart, J.P. Cinto, J.C. Chebez, M. Jäger y E. Riegelhaupt).

Parecería que esta nueva ley misionera, “mata” sin querer al “Corredor Verde” pero no lo supera, ni lo caracteriza mejor.

Además “Corredor Verde” era, en un planteo integral de Ordenamiento Territorial de Misiones, en su conjunto, no solo de sus bosques, una de las regiones, en este caso la denominada “Altas Cuencas” sobre la Sierra Central de Misiones, ubicada en general sobre suelos no aptos para los desarrollos agrícolas y forestales.

6º Estado de Conservación, se deberá evaluar el estado de conservación de una unidad en el contexto de valor de conservación donde está inmerso.

Otro punto muy importante para Misiones donde la altísima biodiversidad existente plantea relaciones muy complejas entre las diferentes especies y aún dentro de los diferentes reinos, como el vegetal y el animal. Por ejemplo una determinada especie vegetal necesita que al florecer, para lograr la polinización, de la presencia de un insecto o un pájaro determinado y específico, luego su semilla deberá pasar, para germinar, por el tracto digestivo de un determinado mamífero o ave, si todo esto no ocurre, a la larga, tienden a desaparecen especies, porque la acción antrópica al accionar sobre determinadas variables, sin saberlo ha generado problemas mucho más lejos, que en el propio sitio de la acción directa.

Esta particularidad de los ecosistemas complejos se conoce con el nombre de especialización y a mayor especialización, mayor es el peligro de extinción, en definitiva las interrelaciones, los procesos de retroalimentación, de simbiosis, etc. hacen que cualquier aspecto de intervención humana no se sepa o no se pueda evaluar hasta donde pueda influir, para atrás o para adelante en el intrincado sistema, que funciona a la perfección en forma prístina, pero que es sumamente delicado, a pesar del aspecto duro e infranqueable que presenta una Selva de 30 o 40 metros de alto, con sus diversos estratos y con su sotobosque infranqueable.

Por lo tanto la preservación de lugares mejor conservados es clave en todo el sistema de mantenimiento de los ecosistemas complejos y especializados de alta biodiversidad, y siendo Misiones el escenario de la selva y los campos ,los mayores reservorios de bioviersidad de Argentina, resulta también el de mayor peligro de extinción.

El estado de conservación no parece ser analizado en detalle y por lo tanto queda ahora pendiente de la ley misionera de O.T. de Bosques (salvo el rojo de las áreas de Parques Nacionales y Provinciales) y el resto de la superficie se colorea en Amarillo (en conservación, pero que puede ser usado, como es habitual, de forma extractiva) y Verdes (que pueden ser desmontados).

Se puede consignar un solo caso a modo de ejemplo, el área mejor conservada de Misiones: el Parque Nacional Iguazú, al ser expropiado en 1937, ya se había obrajeado, retirando, en aquellos tiempos, las “maderas de ley”, de estas 4 especies, el Incienso todavía no ha reaparecido, y el Lapacho lo ha hecho minímamente, en tanto el Parque tiene todavía una gran invasión de bambúseas (tacuaras) que resulta un verdadero problema (a más de 70 años de esa una única intervención extractiva) para que incluso se recuperen especies como el Cedro y el Peteribí con gran cantidad de renovales.Es decir la Selva es delicada y aun con una rigurosa protección su recuperación es lenta y dificultosa.

7º) Potencial forestal, que “es la disponibilidad actual de los recursos forestales o su capacidad productiva futura, la que a su vez está relacionada con la intervención en el pasado. Esto se determina por la estructura del bosque, la presencia de renovales de especies valiosas y además se debe pensar en la provisión de artículos o productos no maderables del bosque y el impacto ambiental de su explotación en el ámbito de las Provincias”.

Parecería que este criterio fuera redactado para Misiones especialmente, donde en general las prácticas de explotación forestal (el obraje) durante más de 90 o 100 años, fue el de la extracción de las especies más valiosas en el mercado maderero y las de mejores características dentro del monte, lo que llevó a un empobrecimiento doble del bosque: erosión genética de los individuos mejor representados y disminución de las especies comerciales.

Por otro lado las aperturas de amplios espacios de luz fueron cubiertos por bambúseas (tacuaras) que por su intrincado sistema de raíces no dejan crecer a la semilla forestal o la aparición de especies marginales (desde el punto de vista comercial, no biológico) que aprovechan el momento para hacerse fuertes.

Cuando finalmente se agotaron las existencias de las mejores especies maderables, se tendió a usar a otras en su reemplazo.

De las especies nativas, colonos de origen alemán al principio, sembraron Araucarias, que es la única especie autóctona utilizada con fines forestales, pero que en la actualidad está siendo cada vez más reemplazada por Pinos de la costa este de los EE.UU. y Eucaliptos de Australia.

La secuencia fue la siguiente: del bosque virgen se extraían Cedros, Lapachos, Inciensos y Peteribí, (las maderas denominadas “de ley”) de buenos diámetros y buen fuste, ubicados sobre suelos más planos, luego en la segunda ya se agregó la madera para la industria del terciado: Guatambú, Guaicá, se bajó la exigencia para las maderas de ley y se comenzó la extracción de maderas duras de buena calidad como el Ibirá Pitá e Iberá Peré o Grapia, además, al mejorar la maquinaria se podía “entrar” en áreas que anteriormente estaban vedadas, luego en las intervenciones sucesivas se fue repasando todo, se agregó una categoría denominada “subproductos” para los diámetros menores de Cedro y Peteribí y se agregaron maderas para muebles como el Loro Blanco, duras como el Anchico y blandas como el Timbó, de esta manera la estructura florística de la selva misionera se fue degradando en forma continua a grandes pasos.

A mediados de la década de los ’70 se logró una Ley de Ordenación Forestal (Nº 854) pero no se ha realizado hasta el presente un estudio serio sobre su desempeño y real valía sobre el terreno, en general los “obrajeros” al ser los mismos, fueron realizando prácticas similares y el monte misionero sigue desestructurado, mientras que a la lista de especies comercializadas se fueron agregando los laureles, los rabos, el persiguero, el tembetarí, la cancharana, etc. mientras que algunas de las primeras ya casi no se consiguen en el mercado local, lo que demuestra la desestructuración del bosque que se sigue agudizando.

De hecho luego de estas etapas se termina solicitando el “rozado” porque “el monte ya no resulta más rentable”, aunque teóricamente la ley no permite que se “roce” una selva con plan de manejo dasocrático, siempre prevaleció el criterio netamente comercial de evaluar el valor de una selva vs. una forestación solo por el valor de la masa forestal.

También concurren a esto los elevados impuestos que debe pagar el propietario, que no compensan los largos períodos de espera para intervenir los rodales y aceleran de esta manera su explotación. Es decir el ciclo se vuelve cada más degradante para la recuperación del ecosistema.

Tampoco se ha estudiado muy bien la ocupación secuencial de las diferentes especies vegetales, cuando una selva virgen ha alcanzado su equilibrio (dinámico, no estático) entre el medio ambiente y la vegetación se dice en términos botánicos que se está en un momento “clímax” y se considera que no hay crecimiento de la masa forestal, dado que existe un equilibrio entre lo poco que van creciendo los renovales, por falta de luz y los árboles centenarios que van muriendo.

Pero cuando el hombre interviene, rompiendo ese equilibrio, mediante la extracción selectiva de árboles y los caminos de apertura (picadas maestras, maestrillas, etc.) produce una gran entrada de luz que no es ocupada precisamente por los árboles clímax, en muchos sitios las bambúseas(tacuaras) son un problema, pero si aparecen árboles son aquellos que lentamente van transformando las condiciones del ecosistema que a la larga permiten, mediante una secuencia adecuada, la reaparición de los mismos.

Es decir que a diferencia de otros bosques, en otras latitudes, en ecosistemas más simples (de muy pocas especies) el aprovechamiento de un añosos árbol, en la Selva no necesariamente va a generar un renoval de la misma especie, sino que la “herida” va “cicatrizando” muy lentamente con un conjunto de árboles que prefieren la luz, luego de un ciclo van dejando lugar a otros, de media sombra y en general estos árboles primarios, secundarios, etc, no generan maderas muy buenas, comercialmente hablando (Laurel amarillo, Guaicá, Loro blanco, etc.) para finalmente, en mucho tiempo, predisponer el lugar para el desarrollo en óptimas condiciones de las especies dominantes de la fase “clímax”.

La mayoría de los bosques de Misiones están sobreexplotados y tienen su estructura básica degradada, se necesitan entonces estudios específicos y una política impositiva y de incentivos muy concreta para mantenerlos, a la par que otra política eco-forestal para garantizar su supervivencia.

No alcanza la simple comparación de los valores maderables de una selva empobrecida por más de 120 años de explotación, contra una forestación ordenada, monoespecífica, de alto crecimiento volumétrico, aunque de maderas de inferior calidad que las nativas.

Sin embargo estos bosques explotados sí que crecen, captando mucho más dióxido de carbono (secuestro de carbono), lo cual les brinda una buena oportunidad en el emergente mercado del carbono y los mecanismos de desarrollo limpio (MDL). Los bosques secundarios (localmente llamadas “capueras”) resultados de rozados abandonados, también pueden ser muy interesantes desde esta perspectiva y desde la biología. Pero su salvación no se puede cuantificar solamente con el uso de la madera existente o potencial, sino que deberán computarse, e incluso darles valor, a los muchos servicios ambientales que presta un bosque.

También hay que decir que desde el punto de vista hídrico el entramado de raíces que produce una selva, genera un “efecto esponja” que retiene y libera lentamente el agua de lluvia caída, con lo que se alimentan todos los cursos de agua de Misiones, y una selva lo sigue cumpliendo, con lo que no resulta tan sensible a la desestructuración del bosque.

8º Potencial de sustentabilidad agrícola, consiste en hacer un análisis cuidadoso de la actitud que tiene cada sector para ofrecer sustentabilidad a la actividad agrícola a largo plazo. (Situación de la Selva en Misiones – Deforestación – Diferentes enfoques y puntos de vista, trabajo en conjunto entre Organizaciones de la sociedad Civil Misionera en los talleres “Desafío para el Desarrollo Institucional” liderados por la Fundación Compromiso , 2006)

Teniendo en cuenta que casi un tercio de la superficie de Misiones, de suelos (denominados 6 b y 4) resultan no aptas para realizar agricultura, expuesto por el propio INTA , y resumiendo que otro tercio, (de suelos denominados 6 a) de suelos pedregosos o toscosos, pero de pendiente media pueden soportar apenas actividades sustentables, con ciertas dudas, en ganadería y forestación y nada más y solo otro tercio (suelos de los complejo 8 y 9) resulta ser el suelo rojo profundo, característico de la Provincia, apto para cultivos, especialmente los perennes, yerba mate, té, citrus, forestaciones, etc. pero es necesario destacar que su aparente fertilidad, no es de naturaleza mineralógica rica, sino cuando vírgenes, con mucha materia orgánica, poseen una muy buena estructura. Todo planteo de sustentabilidad deberá basarse en el cuidado de la estructura del suelo.

Sin embargo en las últimas décadas, el cultivo anual de tabaco, se ha desarrollado muchísimo en Misiones, pero es muy degradante del ambiente en general (del suelo por sus requerimientos y del ambiente por el uso muy pronunciado de agrotóxicos que es necesario aplicar) y requiere en forma permanente de la apertura de nuevos áreas de tierra virgen, la que se obtiene mediante desmonte, realizado con la tradicional roza, tumba y fuego o también conocido en todos los trópicos y subtrópicos del mundo como “cultivo sobre cenizas”.

El grave problema es que al principio, el desmonte para el cultivo del tabaco se realizaba sobre suelos buenos, pero cada vez se está llevando hacia los lugares denominados como “no aptos” para realizar ningún tipo de agricultura (complejos 6a y hasta 6b).

La utilización de suelos marginales redunda en que se abandonan más rápidamente y se voltea y quema más selva año tras año.

A esto debe agregarse que familias jóvenes, sin estudios, ni oportunidades laborales, pueden pasar inmediatamente a producir tabaco (la media de Misiones es de 1 hectárea/año) y es más económico generar puestos de trabajo agrícolas, que industriales o en la actividad de servicios, aún sabiendo que los químicos usados en el cultivo son perjudiciales para su salud. Existe al no haber otro trabajo, una resignación absoluta a seguir con el tabaco.

El tema no es menor, el equipo del Dr. Gómez Demaio (Revista de la Confederación Médica de la República Argentina, marzo de 2006) realizada con integrantes del servicio de cirugía del Hospital de Pediatría de Posadas, donde encuentran que en Misiones la tasa de malformación genética en los niños es de 4,3 cada 1.000 nacidos, lo que significa una tasa casi 50 veces mayor que la establecida en el Centro Latinoamericano de Registro de Malformaciones.

9º Potencial de conservación de cuencas hídricas, lo que consiste en determinar las áreas que poseen una posición estratégica para la conservación de las cuencas hídricas, de modo de asegurar la cantidad y la calidad del agua generada.

Otro concepto clave para la Provincia, es que hay por lo menos una veintena de arroyos grandes, para cada lado de la Sierra Central, que corren hacia los grandes ríos Paraná y Uruguay, y que solo en Misiones se denominan “arroyos”, porque son verdaderos ríos, totalmente autóctonos, porque nacen y desembocan en territorio misionero, no tienen ninguna fuente ni manantiales que lo alimenten, sino que su caudal depende exclusivamente de la lluvia caída y de la matriz de raíces de la selva, que constituye una verdadera esponja que la capta y la va liberando lentamente.

Sin selva todo este tremendo potencial de agua superficial disponible, limpia y pura desaparece y los arroyos tienden a ser torrenciales cuando llueve mucho y luego se van secando o llevan escasa agua en períodos de sequía.

El problema es que lo descripto ya está aconteciendo en varios lugares de la Provincia (todos las ciudades y pueblos de Misiones, menos Iguazú y Posadas, se abastecen de agua potable de estos arroyos) y entonces ante el fracaso de las políticas de conservación y el reclamo de las ciudades por agua potable se está recurriendo a realizar costosas perforaciones de limitado resultado al Acuífero Guaraní o a más caras aún, cuando se capta el agua de los grandes ríos, que en general resulta contaminada y de alto costo para su traslado, purificación y distribución.

Ya se mencionó el área de las “Altas Cuencas” como una prioridad de conservación en Misiones.

10º Valor que las comunidades indígenas y campesinas dan a las áreas boscosas colindantes y el uso que pueden hacer de sus recursos naturales a los fines de su supervivencia y el mantenimiento de su cultura.

Resulta extraño que las aldeas y lugares habitados por pueblos originarios, que están registrados, no aparezcan pintadas como áreas en rojo.

Sin embargo en los últimos tiempos Misiones, ha sido noticia por el abuso que se hace de los montes en áreas de asentamientos de pueblos originarios, especialmente en la Reserva de Biosfera Yabotí y debe recordarse que la Selva es la casa grande de los guaraníes, sin selva no hay cultura guaraní, así de simple.

En el caso de las comunidades Indígenas, dictamina el anexo que se está desarrollando, no solo que se debe seguir el marco normativo de la ley 26.160, sino que se deberá actuar de acuerdo a lo establecido en la ley 24.071, ratificatoria del Convenio 169 de la organización Internacional del Trabajo (OIT).

En conclusión no se nota que la ley de Ordenamiento Territorial de Bosques de Misiones haya integrado en forma mancomunada estas 10 recomendaciones básicas de sustentabilidad que contiene la ley 26.331.

B. Falta de participación ciudadana

El artículo 6º de la ley 26.331 indica “a través de procesos participativos, cada jurisdicción deberá realizar el Ordenamiento de los Bosques Nativos existentes en su territorio, de acuerdo a los criterios de sustentabilidad del anexo de esta ley”.

A falta de reglamentación específica en la propia ley 26.331 en cuanto al tema participación ciudadana, se toman los conceptos de la Ley General del Ambiente Nº 25.675 en lo establecido en sus artículos 19, 20 y 21, que se detallan:

Artículo 19 Toda persona tiene derecho a ser consultada y a opinar en procedimientos administrativos que se relacionan con la preservación y protección del ambiente, que sean de incidencia general o particular, y de alcance general.

Artículo 20 Las autoridades deberán institucionalizar procedimientos de consultas y audiencias públicas como instancias obligatorias para la autorización de aquellas actividades que puedan generar efectos negativos y significativos sobre el ambiente.

La opinión u objeción de los participantes no será vinculante para las autoridades convocantes, pero en caso de que éstas presenten opinión contraria a los resultados alcanzados en la audiencia o consulta pública deberán fundamentarla y hacerla pública.

Artículo 21 La participación ciudadana deberá asegurarse principalmente en los procedimientos de evaluación de impacto ambiental y en los planes y programas de ordenamiento ambiental del territorio, en particular, en las etapas de planificación y evaluación de los resultados.

Todo resulta muy claro, pero el artículo 21 remarca claramente dos situaciones donde sí o sí debe participar la ciudadanía y una de ellas es el ordenamiento territorial.

En Misiones el proyecto de ley de O.T. de bosques no fue presentado previamente a la comunidad, luego se presentó en la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia, donde permaneció un breve período de tiempo en comisión, realizando consultas solo a determinadas entidades invitadas “ad hoc”, para ya pasar al recinto y resultar aprobado.

La ciudadanía en general no fue consultada, ni tuvo opción, ni siquiera conocimientos al respecto.
Tampoco se convocó a destacados expertos de renombre provincal, nacional e internacional como clara señal que se pretendía llegar a un proyecto superador de la legislación ya existente y que no necesitó de una ley nacional para concebirse.

Debe destacarse que el Parlamento misionero es unicameral y este proyecto solo fue girado a una comisión, con lo que el trámite, a diferencia de lo que uno puede observar en el plano nacional, se torna muy rápido y expeditivo, especialmente cuando la mayoría toma la decisión política.

C.- Clasificación de las áreas de Selva Misionera o Paranaense y la división de productores

Tal cual lo establece la ley nacional se establecen 3 categorías de áreas boscosas, en Rojo, donde no se puede realizar ninguna actividad, en Amarillo donde debe permanecer la selva, pero se pueden desarrollar actividades de extracción y en Verde donde además de la extracción de árboles nativos está permitido cambiar el uso del suelo (es decir conversión de selva a cultivo).

Pues bien en Rojo solo aparecen marcadas las áreas ya consideradas como Áreas Naturales Protegidas en las categorías más estrictas (Parques Provinciales y Nacionales) y franjas de bosques en galería y del lago de la presa Urugua-í de apenas 200 metros de ancho en los ríos principales.

Se han descartado todas las áreas de importancia biológica y que merecían conservación que tiene la provincia, no se han creado específicamente corredores biológicos, indispensables a los efectos de anular la insularización de las áreas prístinas y la endogamia resultante del “encierro” de la fauna silvestre. En Rojo por lo tanto solo se sostiene tímidamente y sin niguna originalidad lo que ya se había declarado reserva natural.

El problema es que la creación del sistema de Áreas Protegidas de Misiones, un logro realmente importante y elogiable a todo rango, se hizo recuperando áreas fiscales, reteniendo selvas de infractores, excedentes de mensura, etc. pero sin garantizar una total representatividad biológica biológica y ecológica. Dar por sentado que con las marcaciones en rojo ya estamos salvando la selva es un error considerable.

En tanto en Amarillo se consignan la posibilidad de explotar una Selva en forma ordenada (¿según lo normado en la vieja Ley 854 y la específica para la Reserva de Biosfera Yabotí que tantas dudas ha dejado en su implementación?) tanto en Reservas de Usos Múltiples, en la Reserva de Biosfera Yabotí y los bosques con pendientes mayores al 15% ( esta limitación anteriormente estaba fijada en un 20% de pendientes, lo cual parece ser entonces un avance).

Pero en el artículo 16 de la misma ley establece “en caso de actividades no sostenible desarrollados en predio con bosque nativo de pequeños productores y/o comunidades indígenas, la Autoridad de Aplicación implementará programas de asistencia técnica y financiera a efectos de mejorar la sustentabilidad”.

La ley no define que es un pequeño productor. Con este panorama, un pequeño productor ¿no está contemplado dentro del Ordenamiento Territorial de bosques de Misiones? ¿puede un pequeño productor habilitar tierras, rozando bosques en pendientes mayores de 15% o en suelos del tipo 6 b? .No queda nada claro.

Finalmente el grupo de tierras pintadas de color Verde se pueden desmontar y utilizar la tierra para cultivos (lo que de hecho significa una gruesa contradicción con el espíritu de la ley nacional Nº 26.331, que es la preservación), Estos bosques sobre buenas tierras casi no tienen posibilidades y no se notan estudios específicos sobre áreas que pueden resultar potencialmente importantes, trampolines ecológicos, etc.

El problema de Misiones es que tiene más de 900 kilómetros de frontera con Brasil y Paraguay y solo 80 km con Argentina, lo que trae aparejado una situación realmente conflictiva por su particular ubicación geopolítica.

Muchos de estos “pequeños productores” son auténticos y laboriosos “colonos” (como se los denomina localmente) que producen para las Ferias Francas o actividades similares, bien predispuestos y buenos ciudadanos.

Pero la frontera permeable también aporta cultura local, así la pasión por la quema y avance sobre la selva característica de los brasileños, genera intrusión de tierras, que empezaron sobre las fiscales y cuando se terminaron, pasaron a las privadas, muchos de estos montes, en pendientes, sobre la Sierra Central de Misiones (con suelos no aptos para agricultura) aún estando bajo procesos de conducción dasocrática, resultan intrusionados y se rozan, se queman y se planta tabaco como alternativa económica.

Del Paraguay viene en general gente muy laboriosa y empobrecida, pero con buenas aptitudes, como su cultura es otra, en gran medida terminan emigrando a los grandes centros urbanos del país donde trabajan en la construcción, en oficios independientes, etc.

De alguna forma los viejos sistemas de explotación continúan y hay una sutil y despiadada forma de utilizar la pobreza máxima, por parte de algunos “vivos” y con ello se va produciendo una corrupción (que paradójicamente se va volviendo cada vez más legal y consentida), donde la única y auténtica perdedora es la selva y los pobres de pobreza absoluta, que son utilizados para agenciarse de tierras privadas, robarse la madera y desmontar propiedades. Otros los utilizan para producir, tal como se dijo, tabaco de primera calidad (artesanal) con una forma de agricultura itinerante, que ya demostró ser ineficiente desde la época de los Mayas en México.

Todo el área de la Ruta Nacional Nº 14 que se está desarrollando, desde Oberá (otrora denominada la “Capital del Monte” y que hoy sufre escasez de leña y falta de agua en períodos de seca) hacia el norte, se hace bajo la influencia de pequeños productores tabacaleros, que en forma permanente siguen avanzando sobre tierras con selva, sean públicas (que casi no existen más) o privadas, baja hacia El Soberbio y se continúa después de B. de Irigoyen hasta San Antonio y Andresito.

Los “grandes” debidamente controlados han cumplido con las leyes, cuando se les ha exigido y verificado técnicamente, pero últimamente el Ministerio de Ecología (autoridad de aplicación) seguramente debido a problemas económicos, dejó de controlar con frecuencia y el proceso de sustitución de selva por monocultivos forestales de plantas exóticas se expande.

Pero si los “pequeños productores”, sean quienes sean, quedan excluidos de los alcances de la ley de O.T. de bosques de Misiones la pregunta resulta obvia ¿Cuánto se tardará para intrusionar y desmontar la tierra no apta, las zonas de importancia biológica, las cuencas hídricas de mayor relieve y aún los Parques? Es solo cuestión de tiempo.

Y si se observa la secuencia de la temática de la intrusión, primero van los cazadores de naturaleza nómade, son los “avanzados” del ciclo de la madera y luego detrás de ellos marchan los demás. Últimamente la actividad de la caza (actividad prohibida) la están ejerciendo en forma desmedida, inclusive en las áreas marcadas como Rojas y de propiedad de la Provincia (R.B. Yabotí, donde se llegó al asesinato de personas por peleas devenidas sobre las áreas de caza) y hasta se constató recientemente una fuerte embestida de cazadores furtivos en el propio Parque Nacional Iguazú, como acaban de denunciar un grupo de Guardaparques Nacionales que controlan el área.

El problema legal que se observa es que de hecho se crean tres categorías de dueños de la tierra en Misiones: los “grandes” que podrán contratar profesionales de diversas disciplinas, realizar estudios de todo tipo y hasta presentarse ante la ley, es decir que para ellos no habrá obstáculos para continuar sus programas de expansión vigentes, los “medianos” (es decir los “colonos” auténticos, deseosos de cumplir la ley, los que producen efectivamente y son responsables) que no podrán seguir produciendo bajo estas condiciones y seguramente venderán a los “grandes”, igualmente que las Pymes ganaderas, forestales, etc. y los “pequeños” que solo recibirán consejos para realizar las actividades primarias en forma sustentable, con lo que seguirán “metidos” en el cultivo de tabaco.

Tampoco esta ley de Ordenamiento Territorial de bosques de Misiones les da la palabra y la menor participación a los Municipios involucrados en toda el área selvática de la Provincia (El Corredor Verde le otorgaba una mayor coparticipación para desarrollar actividades amigables con el medio ambiente, el uso de la selva en otras actividades que no sea exclusivamente la maderable, etc.).

D.- No correspondencia entre leyes vigentes, un problema jurídico para la Provincia

Habiendo en la provincia una profusa legislación ambiental, no se adecuan ciertos criterios técnicos, mientras algunas leyes, desde la viejísima clasificación de los suelos de Misiones de CARTA en 1961 hasta el Corredor Verde se establecen los usos del suelo según las pendientes y generalmente el criterio usado hasta aquí ha sido del 20% , esta nueva ley determina el 15%, lo mismo pasa en el ancho de las fajas o franjas de bosques que deben dejarse, etc.

Como jurídicamente un propietario se podrá acoger al término que menos le reste tierra o más lo favorezca a su criterio, seguramente se producirán enfrentamientos legales al respecto.

Tampoco queda claro como se efectuará el reparto de los beneficios económicos que prevé la Nación (30% para el Estado, 70% para los privados) de hecho lo lógico sería beneficiar a quienes posean corredores biológicos identificados, lugares de especial interés de conservación, etc. pero seguramente sin estas distinciones quedará todo en manos de algún funcionario de turno que priorizará a su leal saber y entender, pero eso no puede resultar, a veces, lo deseable para la fauna y la selva misionera, sino que deberían ser los expertos, a priori, quienes realmente determinen esas prioridades y fijarlas como política de estado.

A lo mejor va siendo hora de realizar un Ordenamiento territorial completo (hay algunos antecedentes en la Honorable Cámara de Representantes ) y no solo de los bosques, una planificación integral, que defina una política de estado a largo plazo, solo así este formidable ecosistema, único en el mundo, con la mayor biodiversidad de Argentina, tendrá una posibilidad concreta de supervivencia y los bellos paisajes, los arroyos limpios y las imponentes Cataratas del Iguazú, otorgarán al turismo en Misiones una mega oportunidad para el desarrollo.