Pensar, antes que nos tape el agua
3/01/2011
Raúl Aramendy
Director de CEMEP-ADIS
Siento que estamos, en Misiones y toda esta región, ante una coyuntura clave, que va a exigirnos, a ciudadanos y ciudadanas, un esfuerzo supremo de dialogo, de reflexión y de compromiso con la vida.
Durante el 2011, que acaba de comenzar, tendremos que definir acerca de los nuevos intentos de seguir construyendo mega represas en nuestra región. Sobre todo tendremos que definir si se hacen o no las megarepresas de Garabi y de Panambi, aunque en el horizonte vuelve a asomar, por insistencia de algunos funcionarios públicos, el desgraciado rostro de la represa prohibida por Ley Provincial, la de Corpus.
Decidido a aportar al proceso de reflexión y de movilización ciudadana que nos exigen los hechos actuales, por el bien de nuestra amada provincia, de nuestras descendencias y de nuestros semejantes, intentare, a partir de hoy, aportar ideas que nos ayudarán, espero, a actuar con decisión y responsabilidad.
Es hora de pensar y de debatir. Públicamente. Rechazando cualquier chantaje que quieran hacernos acerca de que “todavía no”, “no es el momento adecuado”, “nuestras buenas intenciones pueden ser mal utilizadas por los mal intencionados de siempre”, etc. etc.
Desde los Gobiernos Nacionales de Brasil y Argentina se esta caminando a toda marcha hacia la realización de dos megarepresas sobre el Río Uruguay (Garabi y Panambi) sin las necesarias consultas con los pueblos afectados, sin escuchar las razones que técnicos, científicos, profesionales de la salud, académicos, intelectuales, comunicadores, educadores, indígenas y pobladores ribereños vienen manifestando, cada vez que logran acceder a un medio público.
Es hora de que se escuchen todas las voces, democráticamente. Y se consulte a la población, después de un amplio y respetuoso debate. No se puede, ni se debe, seguir avanzando en el sentido de construir las dos megarepresas nombradas (y ninguna otra, claro) sin escuchar las argumentaciones que mucha gente tiene para dar y sin consultar al pueblo de Misiones que no puede hipotecar su soberanía popular y los derechos que como provincia tenemos sobre el manejo de nuestros ríos. La ley nos ampara, el derecho nos ampara y la democracia nos obliga a ser estrictos en su defensa. Hoy por hoy no se pueden hacer estas megarepresas sin violentar los derechos ciudadanos del pueblo misionero. Cosa que no puedo creer que este en los planes de gobiernos votados por el pueblo, y que si, por alguna razón, así fuera, no podemos ni debemos permitir.
Este modelo de generación de energía eléctrica a través de monumentales represas solo es funcional a un modelo de desarrollo NO sustentable. Y por ello, pienso, tenemos que reflexionar sobre las megarepresas en relación con qué tipo, que modelo, de desarrollo queremos para nuestra provincia, para nuestra región, para nuestros países, para nuestra América Latina, ese espacio de referencia fundamental.
Voy a intentar, con argumentos, discutibles como todos los argumentos, en el necesario debate de ideas que hay que potenciar en estos cruciales momentos, fundamentar porqué me opongo a que se hagan las megarepresas, cuando hay otras alternativas para generar energía eléctrica, más válidas, más sustentables, más sanas, más justas, con menores consecuencias negativas, con bajos impactos sociales, económicos, ambientales, culturales y, quizás habría que decir sobre todo, sanitarios.
Aunque no soy una persona dedicada, por profesión, a la salud, sino a la educación y la agroecología, comenzaré por compartir con ustedes las argumentaciones sanitarias que, por si sola, fueron mas que suficientes, para convencerme de lo inapropiado de la propuesta “represadora”, como la denomina un amigo mío, ecologista dedicado a la política y a la fotografía.
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